viernes, 12 de diciembre de 2025

Banca ética: recuperar el sentido del dinero

Manuel Paredes Fernández

Curso 2025-2026

En un mundo donde las crisis financieras se suceden como recordatorio de que el dinero puede destruir tanto como construir, la banca ética emerge como una propuesta radical: recuperar el sentido social del ahorro y el crédito. Me apasiona este tema porque, como estudiante de Dirección Financiera, veo cómo la banca convencional prioriza el corto plazo, la maximización del beneficio y la reducción del riesgo financiero entre otros. En 2024, con la UE impulsando regulaciones sostenibles como el Pacto Verde, ¿puede la banca ética ser una herramienta real para empresas que buscan un impacto más allá del ROI? Este post explora su modelo, con ejemplos como Coop57 en Galicia, y cuestiona si estamos ante una alternativa viable o un nicho utópico.

La banca ética no es solo "banca verde" o filantrópica; es un paradigma que redefine el rol del dinero. Según la Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos (FEBEA), estos bancos invierten en agricultura ecológica, energías renovables y el tercer sector, atendiendo a personas físico jurídicas excluidas del sistema tradicional (FEBEA, 2015). La Alianza Global para una Banca con Valores (GABV) lo resume en seis principios: impacto social y ambiental central, arraigo comunitario, relaciones largas con clientes, resiliencia, gobernanza inclusiva y cultura integrada (GABV, s.f.). Frente a la banca comercial, que usa apalancamiento para maximizar beneficios, la ética prioriza necesidades humanas sostenibles.

En España, entidades como Fiare Banca Ética o Coop57 encarnan esto. Coop57, nacida en 1995, opera en red territorial y financia la economía social sin garantías patrimoniales. Su póliza de crédito, por ejemplo, evalúa viabilidad social y económica, con un tipo del 5,25% en 2025 sobre lo dispuesto, sin comisiones de apertura ni penalizaciones (Coop57, 2025). Esto contrasta con la opacidad tradicional de la banca, donde el cliente ignora si su depósito financia armas o paraísos fiscales.

 ¿Por qué Galicia debería ser la potencia de la banca ética en España?

Galicia es, proporcionalmente, la comunidad autónoma con mayor peso de economía social del Estado español: más de 3.200 entidades, 55.000 empleos directos y cerca del 9 % del empleo total (Informe da Economía Social en Galicia 2021). Tenemos cooperativas lácteas, de consumo, culturales, de vivienda, de cuidados y de energías renovables que son referencia nacional. Sin embargo, el volumen de financiación ética y solidaria en nuestra comunidad sigue siendo marginal: menos del 0,5 % del crédito total concedido en Galicia procede de entidades como Coop57 o Fiare Banca Ética.

Si comparamos con Cataluña (mismo tamaño poblacional aproximado), Coop57 Cataluña mueve más de diez veces el volumen que Coop57 Galicia. La diferencia no es falta de proyectos viables, sino falta de hábito y de masa crítica de ahorro ética. Paradójicamente, tenemos el ecosistema perfecto: tejido cooperativo maduro, conciencia social alta y una universidad que lleva años formando en economía social y finanzas sostenibles. Solo nos falta dar el salto: que más personas confíen sus ahorros a estas entidades, que más cooperativas se atrevan a financiarse con instrumentos propios de la banca ética como los avales mancomunados y que las administraciones públicas (Xunta y ayuntamientos) incluyan criterios éticos en sus líneas de financiación. Si lo lográramos, Galicia pasaría de ser la comunidad de las mil cooperativas a ser también la comunidad de las finanzas con valores. Y eso, en 2025, ya no es utopía: es una oportunidad estratégica.

Diferencias al solicitar un préstamo:  banca ética vs. convencional

Pedir un préstamo en banca ética difiere radicalmente del proceso en un banco convencional, centrado en criterios de rentabilidad. En la banca convencional el foco es el riesgo financiero: se exige documentación estándar (balances, aval fiscal), garantías hipotecarias o personales, y aprobación rápida vía algoritmos de scoring. Los tipos varían (Euríbor + margen,3-5% en 2024), pero incluyen comisiones (apertura 0,5-1%, estudio) y cláusulas (en ocasiones, abusivas). El proceso es impersonal, muchas veces exclusivamente online, y rechaza proyectos no rentables, como startups sociales vulnerables post-COVID, donde el 34,4% de PYMES vio restringido el acceso (Observatorio de Emprendimiento de España, 2020).

En cambio, en banca ética como Coop57, el proceso es participativo y dual: evaluación técnica (balances de tres años, tesorería a un año, estar al corriente con SS/AEAT), y evaluación social (memoria de impacto, estatutos). No hay garantías patrimoniales, sino avales mancomunados (no solidarios, basados en confianza colectiva) y un pagaré simbólico. Plazos cortos (máx. 12 meses, devolución mensual), tipo fijo 5,25%, aplicado solo sobre la cuantía realmente empleada, y alta como socio requiere capital social 901,52€ que sería como una participación en la cooperativa y cuota de entrada del 98,48€. En Fiare, similar: priorizan proyectos con valor social, con plazos flexibles, pero análisis profundo (Nogueira, 2025). El resultado es que la concesión es: lenta (semanas vs. días), pero alineado con valores, ideal para cooperativas gallegas que luchan por crédito convencional (Informe Economía Social Galicia, 2021).

Esta diferencia refleja filosofías opuestas: uno mide el éxito de la operación en euros, el otro en transformación social.

Ventajas e inconvenientes de la banca ética

Las finanzas éticas ofrecen ventajas significativas para quienes buscan que el dinero contribuya al desarrollo social y ambiental positivo. En primer lugar, destacan por su impacto real en la economía productiva: financian proyectos que generan valor social, desde energías renovables hasta cooperativas y empresas de economía social (FEBEA, 2015). En Galicia, casos como Milhulloa o Numax muestran cómo este modelo puede fortalecer el territorio y crear empleo inclusivo (Coop57, 2025). A esto se suma un firme compromiso con la transparencia, que permite conocer con claridad el destino de los fondos y reconstruir la confianza tras años de desafección hacia el sistema financiero. Además, los costos financieros predecibles, sin comisiones inesperadas ni productos opacos, facilitan la planificación económica de las entidades financiadas. Por último, su estructura cooperativa aporta resiliencia, como se evidenció durante la pandemia, cuando estas organizaciones mostraron mayor estabilidad que parte de la banca convencional.

Sin embargo, también presentan limitaciones. La principal es su escala reducida: gestionan volúmenes de crédito modestos, lo que las hace poco adecuadas para grandes corporaciones o inversiones de gran envergadura. Los tipos de interés fijos pueden resultar menos competitivos frente a las ofertas agresivas de la banca comercial en determinados momentos del ciclo económico. El proceso de análisis económico y social implica una “burocracia social” que garantiza coherencia ética, pero que puede ser un obstáculo para proyectos con urgencia temporal. Además, la dependencia de avales colectivos limita el acceso a entidades que aún no cuentan con redes estructuradas, y su encaje en un marco regulatorio pensado para la banca tradicional añade cierta vulnerabilidad institucional, especialmente sin un mayor apoyo público.

Aun así, considero que las ventajas pesan más que los inconvenientes. La banca ética ofrece coherencia, impacto y transparencia, y aunque probablemente necesite modelos híbridos para escalar, ya constituye una alternativa sólida para quienes buscan un uso más responsable del dinero.

Conclusiones

Considero que la banca ética no pretende (ni necesita) sustituir al sistema financiero convencional, sino complementarlo y servir de ejemplo. Su función principal es demostrar que es posible obtener una rentabilidad razonable y sostenida sin renunciar a los valores sociales y ambientales. En Galicia, con uno de los tejidos de economía social más potentes del Estado, sería deseable que estas entidades ganaran mayor presencia.

El objetivo de la dirección financiera no puede reducirse al beneficio privado a corto plazo. El enfoque de triple resultado (económico, social y ambiental) es, a mi juicio, la forma más inteligente de garantizar la sostenibilidad a largo plazo de cualquier organización, contribuyendo a un mundo más próspero y mejor para las personas y el planeta.

En definitiva, las finanzas pueden ser aliadas de la sociedad. En Galicia, con su fuerte economía social, urge su expansión para contrarrestar la concentración bancaria post-2008 (Informe Economía Social Galicia, 2021). Concluyo que, como futuros líderes financieros, debemos priorizar impacto triple sobre lucro puro.

¿Y tú? ¿Depositarías tu ahorro en un banco que pueda darte menos rentabilidad pero que financia un mundo más justo?

Bibliografía

Coop57 (2025). Financiamento ético na economía social. Presentación interna. Disponible en: archivo proporcionado.

FEBEA (2015). Estatutos y Carta de principios. Bruselas: Federación Europea de Bancos Éticos y Alternativos. https://www.febea.org

GABV (s.f.). Principios de la Banca con Valores. Global Alliance for Banking on Values. https://www.gabv.org

Informe Economía Social Galicia (2021). Capítulo 13: O sector financeiro cooperativo en Galicia. Centro de Estudios Cooperativos, USC.

Nogueira, A. (2025). Finanzas éticas e Fiare Banca Ética. Presentación. Fiare Banca Ética.

Observatorio de Emprendimiento de España (2020). Situación del emprendimiento en España ante la crisis del COVID-19. GEM-Spain. www.gem-spain.com


sábado, 4 de enero de 2025

MICROCRÉDITO: ITALIA vs ESPAÑA

 Roberta Garlisi, curso 2024-25

El microcrédito ofrece una poderosa herramienta para enfrentar los desafíos económicos y sociales, especialmente en comunidades desfavorecidas. En este post analizaremos la estructura del microcrédito y después, como estudiante italiana, haremos una comparativa sobre su uso en Italia y España.

¿Qué es el microcrédito?

El microcrédito se presta a ser utilizado como un instrumento eficaz de apoyo al empleo en la mayoría de los países europeos, donde el 90% de las actividades empresariales son ejercidas por microempresas que a menudo no tienen acceso a los servicios bancarios tradicionales. Además, el microcrédito ha sido reconocido por la Comisión Europea como un instrumento de política eficaz para combatir la exclusión financiera y social.

En los últimos años, el Fondo Europeo de Inversiones y el Banco Europeo de Inversiones han lanzado una serie de iniciativas para empujar el desarrollo de la microfinanciación en Europa. En los proyectos europeos contra la pobreza y la exclusión social, la microfinanciación se considera un instrumento prioritario para favorecer la inclusión financiera y social. Según un análisis realizado por la European Microfinance Network [7], de 170 operadores de microfinanciación ubicados en 21 países de la Unión Europea, se observa que el microcrédito sigue siendo hoy en día el principal canal donde se concentra la microfinanciación. Es en este contexto que el apoyo de las principales instituciones europeas a través de financiación, garantías y asistencia técnica ha comenzado a perseguir el ambicioso objetivo de hacer de la microfinanciación un verdadero segmento integrado en el sector financiero europeo.

¿Qué pasa en Italia?

En los últimos años el microcrédito en Italia ha experimentado un notable desarrollo, aunque su difusión a gran escala se ha visto desgraciadamente afectada negativamente por problemas de carácter estructural y por críticas que afectan a algunos aspectos fundamentales. Entre ellos, la dificultad para lograr una sostenibilidad, tanto operativa como financiera, la escasa calidad operativa, la capacidad ineficiente de interceptar la demanda y un contexto legislativo desfavorable [1]. No obstante, se puede observar una gran aceleración de la actividad en el último período gracias a la operatividad del Organismo Nacional para el Microcrédito. En los años 2017-2018 las solicitudes han explotado: los fondos correspondientes al primer semestre de 2018 han alcanzado y superado la cantidad de 2017. Esto nos hace entender que en Italia el microcrédito viaja a doble velocidad. De hecho, hoy podemos leer directamente en el web del “Ente nazionale per il microcredito” estas palabras “ Los últimos cambios normativos en el microcrédito empresarial (L.30 diciembre 2021,n.234) aumentó el importe que puede concederse a cada beneficiario a partir del 12 de enero de 2024”[4].

Mientras tanto, ¿qué pasa en España?

En el caso español, desde su creación en 2007, Microbank ha querido especializarse en el mercado de la microfinanciación. De hecho, en el primer año comenzó su actividad con la concesión de una financiación de 64,3 millones de euros, llevando también a España hacia este nuevo método de financiación. Año tras año, estos préstamos han aumentado de manera muy significativa, alcanzando un valor de 641,6 millones de euros en 2022 (muy superior al valor inicial). El tramo de edad más predominante de los que piden este tipo de préstamos suele estar entre los 31 y 40 años y cuentan con unos ingresos mensuales de 1.500 euros, no tiene un estado civil predominante y, en la mitad de los casos, tiene hijos a su cargo. En resumen, durante su actividad, el Microbank ha concedido un número de 744.374 microcréditos por un total de 4.083 millones de euros repartidos entre microcrédito productivo y microcrédito social, generando más de 181.000 nuevos puestos de trabajo [8].

¿Qué comparación podemos hacer entre los dos estados?

Después de haber hecho este análisis , hemos llegado al final de este post, en el que hemos tenido la oportunidad de profundizar en varias cuestiones relacionadas con la difusión del microcrédito en Italia y España, podemos hacer un análisis final con los datos de 10 años (2007-2017) que son los más importantes porque los primeros de este proceso, gracias al análisis de datos: en Italia, desde 2011 hasta el primer semestre de 2018 se han desembolsado 307 millones de euros de financiación relacionada con el microcrédito productivo, generando unos 37.300 nuevos puestos de trabajo. En España, de 2007 a 2017 se han concedido cerca de 4.245 millones de euros de financiación generando unos 210.000 puestos de trabajo [3]. Por lo tanto, este análisis muestra un aumento muy significativo de la financiación en estos dos países durante estos diez años, obteniendo resultados muy positivos en ambos casos, sobre todo desde el punto de vista del empleo.

La principal diferencia que podemos observar se refiere al tamaño de las instituciones que ofrecen microcréditos: en Italia, los principales actores son los bancos pequeños, por ejemplo, los Bancos de Créditos Cooperativos, que financian a las pequeñas y medianas empresas locales, mientras que en España el Microbank opera en todo el territorio nacional, estando presente con una red de 6.000 oficinas. Esto se debe a que en Italia se prefiere tener un enfoque más directo aprovechando el conocimiento del cliente y aprovechando de los datos de créditos sobre la conciencia de los clientes (soft information), a diferencia de España donde esta actividad se realiza principalmente por una institución de gran tamaño o por el Microbank, líder europeo en el sector. Hoy en día podemos decir que tanto las instituciones financieras italianas como las españolas saben implementar con éxito esta nueva forma de financiación. A pesar de los excelentes resultados obtenidos, todavía hay mucho camino por recorrer, especialmente desde el punto de vista de los jóvenes, teniendo en cuenta que la tasa de desempleo en el 2024, en Italia es del 5,8% [6] mientras que en España es del 11,20% [5]. De hecho, el objetivo del microcrédito ya no es solo apoyar a los pobres, sino también en poder reintegrar en el mundo de las finanzas a aquellos sujetos que han sido excluidos de ella o a los que los bancos tradicionales consideran no negociables, aunque activos desde un punto de vista económico, como los trabajadores precarios, los jóvenes desempleados, las micro y pequeñas empresas. [2]

Y en tu opinión, ¿los dos países se están aprovechando al máximo de esta herramienta? ¿quién lo está haciendo mejor?

Bibliografía

[1] ANDREONI A., SASSATELLI M., VICHI G., Nuovi bisogni finanziari: la risposta del microcredito, Mulino, 2013.

[2] BOTTI F., CORSI M., ZACCHIA M., Moneta e credito, Microfinanza in Europa: modelli a confronto, vol. 70 n.278, 2017.

[3] IL SOLE 24 ORE , “IL MICROCREDITO VOLA ALTO CON L’AIUTO DEI TUTOR”; recuperado de: https://www.microcredito.gov.it/comunicazione/news/1284-il-microcredito-sociale-vola-con-l%E2%80%99aiuto-del-tutor.html

[4] ENTE NAZIONALE DEL MICROCREDITO, “COME OTTENERE UN FINANZIAMENTO”; recuperado de: https://www.microcredito.gov.it/finanziamenti.html

[5] “DESEMPLEO DE ESPANA”, recuperado de: https://datosmacro.expansion.com/paro/espana#google_vignette

[6]TRADING ECONOMICS, “TASSO DI DISOCCUPAZIONE IN ITALIA”, recuperado de: https://it.tradingeconomics.com/italy/unemployment-rate#:~:text=Il%20tasso%20di%20disoccupazione%20in,National%20Institute%20of%20Statistics%20(ISTAT)

[7] Tiziana Lang, “ARCHIVIO OPINIONI”, recuperado de: https://rivista.microcredito.gov.it/opinioni/archivio-opinioni/747-microfinanza-in-europa-dove-siamo,-dove-si-va.html

[8] ROSA CARNAJAL, “Microcréditos: un sector que mueve 4.300 millones en Europa”. Recuperado de: https://www.larazon.es/economia/microcreditos-sector-que-mueve-4300-millones-europa_2024012165a9114f014c8a0001d18b29.html